DE TRANSBORDADORES ESPACIALES… Y LICUADORAS

Alguna vez La Jefa se lamentó de lo desafortunada que era su ‘benjamina’ en esto del amor. En aquel entonces, me sorprendí, parpardeé durante varios segundos y enmudecí ante la tristisima visión de mi progenitora sobre mi vida amorosa. Hoy El Pibe Inesperado apareció en linea desde el profundo sur y en medio de lo que parecía una buena conversación soltó con ese acentito virtual algo parecido a: “todos obtuvimos lo que queríamos, menos voce”. Otra vez me sorprendí parpadeando y con los dedos paralizados ante el teclado.
Creo que ni La Jefa ni El Pibe saben algo: el mayor acierto de mi enredada vida amorosa ha sido el ¡no quedarme con ninguno de ellos! Todos (varios pero no nos pongamos a hacer cuentas, porfavor) han sido grandes hombres, buenos partidos o por lo menos, sabrosas distracciones. Pero lo mejor de cada uno ha sido el que se hayan ido, o en otros casos, dejar que los despida con honores. En su momento, la cosa duele pero, a posteriori, años y vidas después me ha dejado buenos amigos, buenos recuerdos, mejores revolcones y sin excepción, grandes enseñanzas de vida, de lo que quiero y de lo que no, sin negociación alguna.
Poco después, tuve una gran cena con un integrante de mi pasado. El Jeepero tan guapo, desgarbado y pausado como siempre me confirmó la teoría. Fue (sin duda) una de mis mejores experiencias de sábanas (y vaya caso, no es extranjero!), el que se atrevió a llamarme ‘transbordador especial’ (visto lo complicado de mis mecanismos interiores) y a renunciar a la aventura de aprender a manejarlo (prefería, dijo, una “licuadora” de simple on-off). Enhorabuena. Tras su dimisión han llegado otros aprendices, algunos apretando botones sin ton ni son, otros (instructivo en mano) moviendo con tiento las manivelas.
Estoy segura que hay muchos que sabrán prender y apagar los mecanismos primitivos, pero insisto, por ahí habrá un astronauta especializado en los circuitos cerrados de mi corazón.

9 comentarios

  1. A pesar de que todos queremos ser astronautas en alguna parte de nuestra niñez, muy pocos logran tal hazaña…
    Y es que no solo se trata de entrenamiento, hay muchas más aptitudes que desarrollar para estar en esa diminuta y consagrada lista…
    Tal vez te han tocado “cadetes” con “temor a las alturas”

  2. … y se me sigue haciendo agua la boca al ver tus labios carnosos como a un vegetariano que alguna vez probó un rib-eye, término medio, pero encontró en las hierbas un balance para su cuerpo.

    Lo bonito es que aún siendo tragón, el gusto por el manjar es mucho menor al deleite ante las grandezas de tu ser. Como cuando vuelves a probar ese platillo que solías amar y al primer bocado, aún con la boca llena, exclamas: a la madre, ya se me había olvidado lo rico que era esto.

    Y así fue la plática contigo (mi transbordador espacial con pequeños botones cableados a grandes explosivos, ja ja ja), sabrosa, profunda, enriquecedora.

    Creeme que me hubiera gustado ser astronauta, pero tampoco soy cocinero, pues la licuadora sólo para hacer margaritas en los ratos de ocio.

    Soy jeepero. Y así me siento ahora, recorriendo el mundo con una jeepcita imparable, fuerte pero de suspensión suave, de manejo totalmente intuitivo a quien le presumo de mi tan querida y admirada Jo.

  3. Mira cómo son las cosas, yo que creía conocerte y te me hacías la mujer más sencilla del planeta. Digo, todos tenemos laberintos emocionales, pero lo tuyo pensé que era mero entrenamiento.

  4. Que escrito tan sensual!!!
    Buen día Jo =)
    Un abrazo

  5. hola jo, que buena onda lo del viaje de cadaver..el probelma es que el sabado 13 y el domingo 14 voy a cuernavaca de viaje de graduacionnnnn :( pero ojala el llegue desde antes o se quede un poco mas, y podamos vernos, si, si, si??????
    te dejo mi correo para que me informes, niña, plis: ciao_raven_maiden@hotmail.com
    besitos!!!!

  6. uff! que bonito. el ex se apareció por aquí para convencerme de que mis historias pasadas tienen mucho de memorables.
    era de esperarse, rafa que viste y calza, no sé porque suelo parecer más sencilla de lo que en realidad soy.

  7. Los transbordadores lo llevan a uno a ver de cerca las estrellas.

  8. .. y te puse en mis links.

  9. [...] salen mal. Que yo soy mejor de alitas al viento. Que llevo bien la soltería. Que aquel cuento de la licuadora y la nave espacial era cierto. Y a mí, nomás no me llega el [...]

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